
lunes, 17 de mayo de 2010
C.P. TRIANA

viernes, 7 de mayo de 2010
24 HORAS SOLIDARIAS NON-STOP PARQUE DE LA BREÑA
Varios hechos acontecían en esta carrera que la hacían diferente a la mayoría: vueltas a un circuito en lugar de un recorrido en línea, autosuficiencia alimentaria en lugar de avituallamiento y arena, mucha arena, pero que mucha arena… Además, para mí iba a ser la primera vez que me enfrentaba a una larga distancia.
Esta carrera empieza muchos días antes del pistoletazo de salida: los preparativos ¿Qué ropa me llevo? ¿Qué comida me llevo? Respecto a la ropa. Mejor cargar con peso a que te falte algo: mallas de todos los largos, camisetas de todos los largos, calcetines, bragas, gafas –con cristales tornasolados y blancos-, gorras, guantes, impermeable, cortavientos, repelente de mosquitos, protección solar, frontal, analgésicos, toallitas, saco de dormir, esterilla, toalla, vaselina y mi hijo, que si se descuida, también lo meto en el petate. ¿La comida? Dos tipos de comida: comida para consumir en marcha y comida para el descanso. Todo queda preparado el viernes por la tarde.
5:30 de la mañana del sábado 1 de mayo. Salimos en coche desde Tomares en dirección a las inmediaciones de Barbate desde comenzará la prueba. Buena carretera, buena temperatura, sin tráfico. Llegamos sin ningún tipo de contratiempo a Barbate dónde paramos a desayunar, saludar a algunos compañeros de otros clubes (Lentos de Torreblanca) y dirigirnos al Club Los Veteranos, anexado al Parque Natural de La Breña, origen y final de la prueba.
A las 10:00 de la mañana da com
ienzo la prueba. En nuestras cabezas conseguir las 4 vueltas al circuito y recoger la ultrapiña, el trofeo que así lo acreditaría. Avisados de las dimensiones de los mosquitos del paraje, los “F-16”, nos aseguramos de rociarnos bien con el antimosquitos y por aquello del sol, con la protección solar.Los dos primeros kilómetros, un cortafuego en subida salido de las mismísimas entrañas del desierto del Teneré. Eso significa, arena, mucha arena. Primera enseñanza para el novato, un servidor, y para el que la quiera recoger. A una prueba con arena no se llevan zapatillas de “running” clásicas. El “caladito” del tejido está bien para ventilar el pie pero, amigo, en arena, tendrás que competir con ella para darle cabida a tu pie en las zapatillas. Segunda enseñanza para el novato en este tipo de pruebas con arena. Las mejores polainas son un calcetín ejecutivo o media recubriendo la zapatilla. ¿Cómo? Pues eso, coges un calcetín o media y te los pones por encima de la zapatilla “talmente” como si fuera tu pie. La primera vuelta tenía que parar cada vez que llegaba a un tramo sin arena para devolver a la madre naturaleza lo que tan graciosamente me había entregado y poder andar de manera normal. Aquí tengo que agradecerle a Rafa Iza, Pretoriano de Tomares, que había hecho el circuito algunos meses atrás, las indicaciones expertas de cuando llegaba el terreno propicio para el cambio.
Seguimos, subido el cortafuegos se crean los grupos naturales. Rafa nos comenta que hay bastante más arena que la última vez que el hizo el recorrido. Aquí la experiencia es un grado y ya desde los primeros kilómetros de la prueba iba comentando que el recorrido era muy exigente y que sólo tras la primera vuelta al circuito podríamos evaluar el número de vueltas objetivo que podíamos acometer.
Nuestro grupo avanza en el circuito y vamos aplicando ‘nombres’ a los distintos tramos: cortafuegos, bosque de pinos, acantilado, zona técnica, subida de 2 Km, arenal en peralte, pista en bajada, “costa de los mosquitos”, piedras y revueltas. Esta primera vuelta es un poco más larga pues la organización nos hace subir a un mirador desde el que se ve el doble atolón de Trafalgar, ¡precioso!. También coincidimos algunos kilómetros con un grupo del club “Los últimos Sus murais”.
Aquí llegó un momento de paranoia porque no había mucho tiempo: cambio de algunas prendas de ropa, comer algo, más bien poco porque el estómago empezaba a cerrarse, recargar depósito de agua y a la segunda vuelta.
Andrés, Pretoriano de Tomares y mi pareja hasta el final de la prueba, empieza a contarme los peligros de correr de noche: la falta de visibilidad, lo largas que se hacen las distancias, la desaparición en algunos momentos de la tercera dimensión, el riesgo de perderse, el sueño, etc. Vamos que si me parecía poco con lo que teníamos después vendría ración doble. Vamos haciendo hipótesis sobre si alcanzarí
Nuevo cambio de ropa, esta vez más complicado: manga larga por arriba y por abajo y en lo queda libre protección antimosquitos, hay miedo a los “F-16” que empezaron a salir de sus bases al anochecer. Intentamos comer lo que nuestro estómago nos permitió.
Tercera vuelta. La noche. Acontecimiento surrealista. En medio de la noche, precedido por la luz a toda velocidad de un frontal, aparece un corredor con un “tupper” abierto –mejor dicho, sin tapa- de papas aliñas. Se pone a nuestra altura y nos pregunta, “¿queréis?”. “No, gracias”. Y sale a toda leche mientras no para de comer papas. Andrés y yo nos miramos y soltamos al unísono un “es un máquina”.
Todo lo que me había contado Andrés era cierto. El cortafuegos de 2 Km me pareció de 5 Km. Y nada más salir de ese tramo Andrés se percata de la existencia de un alacrán de unos 15 cm. en medio de la pista. Lo aparta. El alacrán sirvió de trampolín a Andrés para empezar a meter el miedo en el cuerpo al novato, un servidor: que si un alacrán te pica no lo cuentas, que las víboras y demás bichejos hacen su vida por la noche, que nunca se sabe si cuando se asustan se marchan o les da por atacarte, que si aparece Isidro te cuenta una historia de “cuando era chico” y vivía en una casa encantada que te vas a cagar vivo, etc. Menos mal que cambió el tercio y empezó a contarme cosas sobre las estrellas, los movimientos de las ramas de los árboles, etc. Después de requerir casi 2 horas para los primeros 5 Km llegamos a la conclusión de que no es factible la 4ª vuelta, no hay tiempo. Los depósitos del cuerpo empiezan a agotarse y nos vemos obligados a hacer un par de paradas más largas para comer. Empieza a caer la temperatura junto con el relente. Empezamos a notar los efectos del sueño. Andrés dice que ve perros en las cunetas de la pista y otras cosas raras. Afortunadamente, en esa fase de cansancio, se le enciende una bombilla y se da cuenta de que nos hemos equivocado de camino. No sólo se da cuenta sino que sin retroceder es capaz de enlazar con el camino correcto. Me digo a mi mismo, “es un máquina”.
Entre una cosa y otra, luchando contra el sueño y los dolores que ya hacían mella llegamos al final de la tercera vuelta en el más absoluto de los silencios. Al llegar a meta unas voluntarias -¡qué ti@s y qué mérito esta gente!- nos ofrecen un café que nos sabe a gloria. Ducha, visita al podólogo y/o fisioterapeuta y… a esperar a las 10:00. Hasta esa hora no podemos abandonar el área de descanso so pena de quedar descalificado. Charlamos y comemos con otros participantes hasta esa hora.
A las 10:00 nos vamos a desayunar hasta el momento de recoger nuestros premios: la piña de oro que acredita las tres vueltas.

¿Qué me llevo de estas 24 horas non-stop de La Breña? Muchas, pero que muchas cosas. La participación en una prueba de estas características y mono por volver a rebasar mi límite como no lo he tenido nunca. Un conocimiento personal de mi mente y mi cuerpo llevados a lo que para mi actualmente era un extremo. La experiencia en mi propia carne de porqué los “Pretorianos de Tomares” son algo más que un club de ultrafondo y ese algo es inimitable. Muchas cosas aprendidas para las siguientes.
¿Os venís el año que viene?
lunes, 26 de abril de 2010
Mi segundo MAPOMA
La carrera me salió bastante bien menos en los últimos kilómetros que perdí unos 5 minutillos.
El pasado Domingo 25 de Abril (Sábado de feria), decidí hacerla por segundo año consecutivo e intentar no sufrir en los últimos kilómetros.
El amigo Nacho como siempre, me aconsejó sobre el entrenamiento para que no llegara muy cansado después de hacer Sevilla en Febrero.
También pedí consejo a Fernando (El de Madrid), el cual me dijo que intentara salir de la Casa de Campo (Km 30) sin haber sufrido mucho porque hay es donde comienza verdaderamente la Maratón.
El sábado fui a la fiesta de la Pasta y aluciné del ambiente que había allí.
La carrera empezó el Domingo a las nueve, éste año había 15.000 personas en lugar de las 10.000 del año pasado porque se han inventado hacer una carrera de 10 km a la misma hora del Maratón y por el recorrido de los 4 primeros kilómetros.

Tardo 6 minutos en pasar por la alfombra de la salida y comienzo la carrera.
No se puede coger ritmo de la marabunta de gente que hay, al llegar al Santiago Bernabéu, los participantes de la carrera de los 10 Km, se desvían hacia la derecha.
Paso por el km 12 a 1 hora 01´, no está mal la cosa, sigue la carrera y llego a la media maratón con 1hora 47´ entonces me doy cuenta que iba a ser muy difícil hacer 3 horas 30´que era mi primer objetivo pero pasamos al segundo objetivo que era intentar 3 horas 40´y sufrir lo menos posible en los últimos kilómetros.
Al paso por la media, me encuentro muy bien, he ido bebiendo en todos los puestos de agua, tomando mi glucosa e incluso me iba echando por encima de cada uno agua por la cabeza y el cuello, sólo me faltó el bronceador en los hombros para no ponerme colorado como un langostino.
En el Km 25 con 2 horas 6´, llego a la casa de campo, me acuerdo de lo que me dijo Fernando y sigo intentando dosificar esfuerzos y no hacer cambios de ritmo ni nada.
La carrera se preveía dura puesto que ya llevaba un par de Kilómetros con un montón de compañeros que comenzaban a caminar y con calambres de las altas temperaturas.
Llego al Km 30 con un tiempo de 2 horas 33´ y me pongo muy animado, porque veo que me quedan sólo 12 Kilómetros y con no subir mucho de los 5´x km voy hacer una buena marca.
El ambiente era estupendo, durante toda la carrera la gente no dejaba de animar, e incluso la policía iba diciendo por los altavoces que se echaran hacia atrás para dejar paso a los corredores. Había varios grupos de música e incluso un grupo de Gaiteros.
Lo peor está por llegar, después de hacer una buena carrera, sin problemas musculares, ni deshidratación, ni rozaduras, llego al Km 36 y sin avisar llega EL TIO DEL MAZO , me quedo sin gasolina y a caminar.
Intento reaccionar, pero nada, cada 300 o cuatrocientos metros me tengo que parar a andar e incluso con la gente animándote y diciéndome que siguiera.
En los últimos kilómetros iba acojonado, por lo menos 2 o tres ambulancias atendiendo a la gente en camillas.
Al final todo estropeado y me presento en la Meta con 3 horas 46´.
Os animo a correrla algún año porque la carrera es maravillosa, pero si tengo que decir algo malo de ella sin duda es la excesiva dureza del final de la prueba.
Bueno lo importante era acabarla y me llevo unos momentos muy bonitos vividos.
Por ejemplo que en el Kilómetro 24 te toque uno por la espalda y te diga, ¿Tú que eres de Montequinto?, yo también soy de allí.
O que en el 34 me encuentre a un amigo que conocí en la mesa de la comida de la pasta.
Saludos…..
José Gálvez.
sábado, 3 de abril de 2010
El Muro no existe.
“El muro no existe”, me dijo un compañero de asfalto cuando le acompañaba en bicicleta un tramo de la maratón de Sevilla, al llegar al kilómetro 35 y le pregunté cómo se sentía. Él, como otros tantos de nosotros se rehusaba a dejar de correr a pesar de una lesión en su rodilla…
Debido a los largos meses de lluvia en España, el miedo a resbalar en alguna vereda o calle mojada y lesionarme, me puso a pensar en entrenar subiendo y bajando gradas. La idea parecía perfecta, además de entrenar cardio, podía trabajar fuerza muscular. Pero no contaba con que el cambio tan brusco de ejercicio y de movimientos me dejaría una lesión (sin diagnóstico aún) en mi rodilla derecha. Desde mí llegada a Europa, me ha tocado enfrentar un sinnúmero de inconvenientes, y al verme imposibilitada para caminar un mes y para entrenar 2 meses, hizo que mi mundo se venga abajo. Entre mis metas deportivas para este año, tenía planeado correr la maratón de Sevilla en febrero y la de Roma en marzo por debajo de las 4 horas, pero el parón repentino me obligó a repensar mis planes. En Sevilla no hice más de 3 kilómetros patojeando y Roma estaba por verse (tenía que esperar un milagro).
Lo tenía todo pagado y el viaje armado, al menos quería estar presente en la fiesta que se celebra en Roma por su famosa maratón y salir con el pelotón así sea para abrirme unos pocos kilómetros después. Una amiga viajó de Varsovia y nos encontramos de Roma para hacer un poco de turismo 2 días previos; la tarde anterior a la carrera, la rodilla volvió a molestarme al caminar. Cada vez sentía más imposible la idea de cruzar la línea de meta con una lesión y 2 meses sin entrenamiento.
Los momentos previos a la carrera fueron momentos de ansiedad y emoción; miles de atletas, acompañantes, reporteros, cámaras, artistas, etc todos alrededor del Coliseo romano. Gente de todas las edades, capacidades y colores a la espera del momento 0. No puedo describir el nudo en la garganta por la emoción que tenía al ver el famoso coliseo atrás mío y estar rodeada de todos aquellos que nos llaman “finishers” con la ilusión a flor de piel. Mi rodilla ya me molestaba mucho y me costaba creer que aún antes de empezar la maratón, tenía que atravesar la famosa “pared”. Tuve que ver a quien estaba adelante mio, que tenía en su camiseta escrita la frase “There is no wall” y recordé de pronto aquel “El muro no existe” de Sevilla. Respiré profundo y empecé a caminar entre el mar de gente…
Los primeros 21 kilómetros intenté mantener el ritmo, a partir del km 3 la rodilla me dolía cada vez más. Me concentraba en el braceado y la respiración pero cada vez que teníamos que pasar los tramos de empedrado tenía que enfocarme en donde pisar y el dolor se volvía más intenso. Pude notar que habían otros pobres mortales corriendo con alguna lesión y maliciosamente eso me daba más ánimo. Poco a poco vi como se alejaban de mi los pacers de 4:00, 4:15 y 4:30… mi idea de bajar de las 4h ya era imposible pero me mantenía la ilusión de terminar. El paisaje fue increíble, la gente en las calles gritando, bandas tocando, ruinas y monumentos famosos en cada tramo me hacían seguir sin parar un momento. Definitivamente pasar por el Vaticano, el escuchar “forza donna” y el aliento de los otros corredores me llenó de mucha energía para continuar después de la media. Para el kilómetro 25 mis piernas estaban recargadas de ácido láctico y me pesaban cada vez más. Al llegar al 35 y volver a entrar al tramo de empedrado me hizo bajar mucho el ritmo a pesar de saber que faltaba poco. Cuando pensaba ponerme a caminar, como caidos del cielo, un par de corredores italianos empezaron a alentarme; uno llevaba el cansancio de más de 20 maratones en su vida y el otro una lesión en el pie. Los 3 fuimos hablando y riéndonos de mi italiano torcido, cuando uno decaía, habían 2 que alentaban al otro. Definitivamente con el “piano, piano” (suave, suave), pasamos la Plaza España, la Fontana di Trevi, la Plaza Venecia hasta por último ver nuestro último objetivo; el Coliseo romano de donde partimos y donde terminaba la carrera. Ver el km 42 me hubiera parecido imposible días atrás, incluso horas atrás, pero ahí estábamos en el último empujón, los 3 cogidos de la mano cruzando la meta con el mismo nudo en la garganta con el que empecé la carrera y recordando la misma frase del inicio: “El muro no existe!”.
Gracias por compartir estos momentos a la distancia.
los quiere y piensa,
--
Verónica Vargas
martes, 16 de marzo de 2010
Carreras Populares 2010

Por todas estas causas nos encontramos, de nuevo otro año más, inmersos en un sin fin y numerosas carreritas populares para elegir por Sevilla y sus pueblos. Tras irse la Gran y monstruosa Carrera Maratón de Sevilla, nos adentramos de lleno en la primavera y con ella las carreritas cortas, a las que acogemos con mucha alegría, ya no sólo por su corta distancia, sino porque es dónde más corredores nos concentramos y que ya se ha convertido en un evento más para saludarnos. Todo esto gracias a los Organismos oficiales que la organizan, Diputación, Ayuntamientos…
La primera en la que nos hemos estrenado esta temporada, que se ha hecho la oficial para todas las demás que le siguen, es la del circuito del IMD celebrada el día 7 de Marzo, en el distrito de Macarena y en esta ocasión participaron 25 socios del Km42. Por cierto, terminaron dicha carrera 1970 corredores.
David Bueno una vez más nos volvió a dejar muy alto en el ranking de corredores, tuvo la osadia de volar a 3’:38’’ el km., casi na, enhorabuena campeón, estamos muy orgullosos de ti, de tu trabajo, resultados de tu sacrificio, constancia y tu entrega al deporte. No menos estuvimos el resto, siguiéndoles en este orden Antonio Tejero a 4’:00, J.L.Pacheco 4’:14’’,Victor, José Castillo, Manuel Campos, Manuel Peña, José Galvez, Jesús Madueño, J.Maria Ibancos, J.C.Rdguez, Manuel Polidoro, Paco Mendoza, David Navarro, Antonio Orozco, Antonio Guardiola, Juan Andrade, J.A. Eugenio, A.J. Rdguez, María Delgado, Juan Rodicio.
Ya metidos en la vorágine de las carreras, al domingo siguiente día 14, estuvimos en San José la Rinconada. Los rinconeros encendieron una luz muy especial para acoger a todos los corredores participantes que quisieron acercarse a disfrutar del maravilloso domingo con lo que más nos gusta hacer, correr. Pasaron por alli y terminaron la carrera 1191 participantes. En esta ocasión participamos del Km42 en los 11000 m. que se hicieron en un santiamén, David Bueno 00:38:51…. 3:31, Paco Mendoza 00:51:57…4:43 y María Delgado 0:53:28…4:51
Diccionario:
miércoles, 3 de marzo de 2010
Crónica de Fernando sobre XXVI edición de la Maratón de Sevilla

Como soy persona que suele ver siempre la botella medio llena, intenté sacarle provecho al percance. Mis ligamentos, músculos, tendones, etc. agradecerían el no impactar diariamente contra el asfalto, y se podrían recuperar durante un largo periodo.
Con estas premisas, comencé a correr a primeros de septiembre. Desde el primer momento, tenía en la cabeza el hacer un gran Maratón. Cada vez que hablaba con la gente, siempre repetía que ese era el objetivo de la presente temporada.
La idea se argumentaba en dos hechos: que durante dos años consecutivos había bajado de 2h:50m y que Nacho(otra vez) me tenía un nuevo plan para ello.
La motivación era grandísima, más que nunca si cabe. Los entrenamientos habían sido cumplidos a rajatabla y me sentía fuerte, pero siempre tienes dudas. Siempre te preguntas si tenías que haber hecho más de esto o más de lo otro. Es lo mismo, porque de haberlo llevado a cabo, te preguntarías si debieras haber descansado más… Esa es la primera ley del corredor: “quejarse”…
Así de nuevo, estaba en la estación de Atocha dirección Sevilla para correr su nueva edición de la mítica distancia. El paisaje a través del tren, me da una idea de lo que me voy a encontrar. El manto blanco fruto de la nieve que cubría el campo, no es propio del paisaje andaluz y el frío reinante mucho menos. Por suerte no llueve, y tampoco hace aire. Como siempre que voy a Sevilla, allí estaba Nacho con los peques (cada vez más grandes) para recogerme. Juntos vamos al Estadio Olímpico de La Cartuja.
Recojo el dorsal y compro la foto de entrada en meta, rutinas que se cumplen año tras año.
Me hospedo de nuevo en casa de Nacho, allí comemos con Luisa. La tarde previa al Maratón es tranquila. Damos un paseo, vemos algo la tele y cena. Anteriormente he puesto el dorsal en la camiseta y el chip en la zapatilla. Repaso todas las cosas y a dormir…
Madrugamos para ir al Estadio y recogemos a María. Saludo a María, que está algo nerviosa. Permanezco concentrado. Estoy nervioso, sin embargo creo que la experiencia hace que controle todas y cada una de las cosas que hago sin olvidarme de nada. Saludo a los integrantes del AD Km42, nos hacemos las fotos de rigor y hablo con David y Nacho. Tras dejar la bolsa, me dirijo hacia la línea de salida.
Pistoletazo, y en comparación con otros años he salido perfectamente. Hago caso a Nacho que me había indicado que en lugar de irme hacia el lado interior, me abra hacia el de fuera. No choco ni me cruzo con nadie y no pierdo apenas tiempo. En el primer kilómetro saludo a Gabriel Campos .Pasado el primer kilómetro me cogen David Bueno y su compañero. Tenemos el mismo objetivo de paso por la media, por lo que hacemos un grupo.
Así pasan los kilómetros, hablando, gastando bromas y en alguna ocasión recordando a alguien que no se “pase del ritmo”. Casi siempre vamos en cabeza los tres. De vez en cuando pasan dos o tres compañeros de Tarragona. El ambiente es bueno.
Llegamos al kilómetro 10 y seguimos igual, el grupo es de unos 16 integrantes, muy compacto. Suceden los kilómetros. En los tramos que pega el aire de cara solo encabezamos el grupo nosotros tres, nadie releva. A mi esto me sienta muy mal. Vuelvo la cabeza y se lo digo a la gente, pero nada, nadie pasa. En un momento intentamos descolgarnos, pero el grupo “hasta se para”. Asumimos que cada uno hace su carrera…
Paso por la media en 1:22:15, el tiempo es muy bueno, aunque tenía sensación de ir más deprisa… Lo doy por bueno, pero tengo dudas de si voy a poder “doblar”. Tras pasar la media no se que le ocurre a mi cabeza que parece que le salta otro resorte. No es que pierda la concentración, pero es como si hubiese cumplido un objetivo y se “relaja” durante un tiempo.
David, su amigo y algunos componentes del grupo aceleran, y yo con ellos detrás. El ritmo se va acrecentando y yo decido no subirlo más.
Nacho viene con la bicicleta y me dice que hemos acelerado el ritmo y me pregunta cómo voy. Le respondo que voy bien y que han acelerado “ellos” que el ritmo es el que llevo yo y no el otro.
El problema es que me he quedado solo. David se va y por detrás no viene nadie. Decido ir solo. Nacho me anima de vez en cuando y yo me veo bien. Voy viendo todavía al grupo que dejé ir, le tengo a la vista, me van metiendo dos o tres segundos por kilómetro. No es mal síntoma.
Intento recordar cosas del año pasado, en el que hice toda la segunda media completamente solo (con Nacho en la bici). Eso me da más confianza. Sin embargo en un giro a la izquierda, en el kilómetro 27 entra el aire de cara, siento a la vez frío y las piernas pesadas, y me entran dudas. Para colmo de males el GPS se me ha llenado de “vueltas” y no registra los pasos de los kilómetros, por lo que voy sin referencias.
Intento buscar soluciones que me disipen las dudas. La “suerte” de Sevilla es que es un circuito con amplias avenidas que te permiten mantener el ritmo, y eso es lo que intento hacer. “Si nadie me pasa y yo tampoco paso a nadie esto quiere decir que mantengo”. Con estas frases me intento animar, y convencer, y lo voy consiguiendo.
Y así pasan los kilómetros. Llego al kilómetro 35 y sigo con mis pensamientos positivos:“estoy igual que en el 27, por lo que a peor no hemos ido”.
Sin embargo, necesito un grupo para relajarme un rato psicológicamente. Así en el kilómetro 36 me engancha el grupo que se había quedado en la media. En un momento dado me dio mala señal porque pensé había ralentizado el ritmo y que iba a peor.
Me uno al grupo de unos 10 componentes y me indican que me pegue que van a 4:00m/Km aproximadamente. No me parece mal. Permanezco un kilómetro y medio atrás y empiezo a dar relevos. El tipo de Tarragona se gira y me dice “perfecto, te has recuperado”. A partir de aquí comenzamos a subir el ritmo. Sin querer se acelera el grupo. El olor a meta y el ver que las piernas aún cargadas todavía responden, hace que nos animemos. Nacho está con nosotros con la bicicleta y nos va dando consignas y animándonos. Cruzamos el puente del “Alamillo” y giramos hacia la derecha, ya estamos en el kilómetro 38. Yo miro el reloj, y veo que puedo hacer marca, pero que además, podemos bajar de 2h:45m. Me digo a mí mismo que ni en mis mejores predicciones esperaba estar así en este punto. Acelero el ritmo y conmigo se vienen tres componentes. En el momento que bajo el ritmo, me pasa otro y acelera, y todos en fila detrás. Así, en un kilómetro nos podemos pasar cinco o seis veces. Vamos dando todo. Queremos ir a más pero las piernas no nos dejan, pero seguimos pegando tirones. En el kilómetro 40 un espectador pregunta que en cuánto íbamos a terminar. Nacho responde que entre 2:46/ 2:47. Yo no doy crédito a lo que oía. No podía ser así, ¡¡era imposible!! (posteriormente, Nacho me explicó por qué dijo eso). Yo no miro el reloj, porque además solo tengo el tiempo global y se que está muy justo. Cruzamos el kilómetro 41 y Nacho me da el útlimo grito diciendo: “Aprieta Fernando, que vas a hacer una pedazo de marca, menudo marcón!! Y así lo hago, aprieto los dientes, pego algún grito y entro en el estadio. Ya en la pista de Atletismo veo que el reloj marca 2:43, y “algo”. Paso el kilómetro 42, y ya diviso el reloj de meta. Está con 2:44:15, esto no se escapa. Ahora si que es real, ahora sí que está hecho. No quiero esprintar para quitar dos segundos, quiero disfrutar de esa recta sin bajar el ritmo. Extiendo los brazos y grito…¡¡ 2:44:46!!
Una vez cruzada la línea de meta, saludo y doy las gracias a los 4 compañeros de los últimos 4 kilómetros. Entro en los interiores el estadio, y me quitan el chip., tengo las manos heladas. Paso a las dependencias del estadio a recoger la mochila y empiezo a ver a gente conocida. El primero a David, al que doy una abrazo y la Enhorabuena, 2:43:39, ¡¡menudo tiempazo!! Sigo y me encuentro con Manuel Delgado, hablo con él y me dice que ha hecho 2:43, que ha tenido mucho frío y no se ha sentido bien (otro tiempazo). Me da la Enhorabuena por la marca, porque según él, “hoy no era el mejor día para ello”. Saludo a Juan Antonio, antiguo compañero del Club Maratón Guadalajara y que deseé suerte y animé en la salida y que ha hecho 2:40:40 (sin palabras). Casi al final a Gabriel Campos 2h:46:20 (otro crack).
Yo estoy feliz y voy camino de las duchas, pero la sensación es extraña, no se cómo describirla. Me ducho y voy hacia las gradas. Observo la entrada de corredores. Hablo con Córdoba y Madrid, e informo del resultado, también lo hago con. Nacho que se ha quedado esperando a María, y le doy las gracias por todo. Animo a María en su entrada en meta, pero creo que no me oye.
Veo a Nacho bajar las escaleras que dan paso a la grada y le extiendo mi mano y le doy un abrazo. Creo (y siento) que la marca es suya. Esta es el premio al conocimiento de este deporte desde un punto de vista amateur, de forma altruista y fomentando la amistad por encima de cualquier otro objetivo. Pensando por y para, la persona que corre y cuidando de su salud y felicidad por encima de la marca.
Dicen que cada uno corre como es, y en Sevilla abraza cada noche al Guadalquivir, el mejor de todos los corredores; el que hace mejores a los demás, porque mejor que él, no hay ninguno.
